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El Administrador de empresas y la gestión estratégica de la industria 4.0

El Administrador de empresas y la gestión estratégica de la industria 4.0

Conferencia

RESUMEN EJECUTIVO

El Administrador de Empresas ha comenzado a utilizar con éxito las nuevas tecnologías en la gestión empresarial, para fabricar y comercializar los productos y servicios.

Esta transformación digital es un camino largo e implicará la destrucción de algunos puestos de trabajo, y la creación de otros nuevos.

La celeridad con la que evoluciona la digitalización, y las nuevas tecnologías pueden transformar las acciones  del consumidor. Esta situación conlleva a seguir cambiando los hábitos del consumidor, y por ende los modelos de gestión de las empresas, que les permitan competir mejor, en un escenario digital en el que solo sobrevivirán los que se adapten.

Entonces para  la gestión estratégica de las industrias y las  empresas, la transformación digital “no es una opción, sino una obligación”.

Las grandes empresas, las pymes y los emprendedores deben confiar más en la incorporación de la tecnología como prioridad  estratégica,  como clave para su mejora competitiva.

En los países desarrollados y en algunos emergentes, el sector bancario es uno de los que más están invirtiendo en la digitalización, a fin de desarrollar aplicaciones y herramientas para hacer una banca fácil y accesible. El pago por el  teléfono celular, al estar vinculado a una tarjeta de crédito, lo usan los clientes de los principales bancos.

El comercio minorista (retail) es otro de los sectores que más confía en  las nuevas tecnologías. El uso de chatbost (inteligencia artificial aplicada al marketing) para mantener conversaciones con el comprador e identificar su talla o sus preferencias, es ya una realidad para muchas firmas de la moda. También la incorporación de probadores virtuales en las tiendas, por ejemplo.

Las empresas más adelantadas en la gestión digital son las que ya tienen incorporadas innovaciones como la robótica, el big data o la inteligencia artificial, la nube, etc.,  tanto en su gestión interna como en los productos que ofrecen.

Las industrias 4.0 o también llamadas Cuarta Revolución Industrial, ya trabajan con sistemas robóticos que le permiten ahorrar costes, detectar posibles incidencias e incrementar  la fabricación a gran escala. Pero fundamentalmente las ventajas que aporta este modelo de fabricación, además de ser más eficientes, es la visión estratégica global del negocio que facilita la gestión empresarial. Contar con

plantas industriales conectadas permite a los gerentes un mayor control de las líneas de producción y poder realizar una mejor planificación del negocio.

No obstante las ventajas presentadas, es importante resaltar que los mayores niveles de automatización de la fabricación inteligente suponen, al mismo tiempo, una posible brecha en la seguridad,  a cargo de cibercriminales (ciberataques). Entonces la ciberseguridad es crítica en la implantación de los procesos digitales. Hay que tener en  cuenta que la información es el activo más importante de las empresas, por lo que deben protegerlo, para no desaprovechar las ventajas de la transformación digital.

La inteligencia artificial se consolida cada día más en la gestión de las empresas, produciendo un impacto cada vez más real. Las tecnologías tan disruptivas como el “cloud”, el “blockchain” o la realidad aumentada y virtual se afianzarán en un futuro cercano dentro y fuera de las empresas. Capaz de imitar acciones comparables a las que realiza la mente humana, para predecir su impacto en el futuro es preciso tener en cuenta que se trata de una tecnología transversal que se aplicará  prácticamente en todas las demás. De hecho, su utilización como complemento de las interfaces de conversación- los famosos chatbots-, como parte de la robotización de los procesos industriales o para la utilización de datos de manera predictiva, ya es una realidad y una pequeña prueba de hasta  dónde se puede llegar.

Las empresas  ya utilizan inteligencia artificial en proyectos concretos, pero ahora es preciso que pase a ser parte de su estrategia.  El fin es que deje de ser una innovación para ser una innovación aplicada.

Además de adquirir una mayor transversalidad, tendrá un efecto real en nuestro día a día, ya que por primera vez, será capaz de interactuar con nuestras emociones, es decir que intentará adaptarse a las necesidades de los usuarios y conseguir que perdamos el miedo ante la posibilidad de ser sustituidos por máquinas.

En un futuro cercano tendremos la realidad virtual, aumentada y mixta, con la mejora de la experiencia de los clientes. Veremos proyectos de soporte al cliente, marketing, información y toma de decisiones. El “internet de las cosas” consolidará los negocios con esta tecnología. La adopción de diferentes dispositivos por parte de los clientes, como wearables o smart speakers, unida a las funciones de video de teléfonos y tablets, permitirá desarrollar servicios que mejoren la vida de los clientes.

La utilización de los datos es otra de las actividades que despegará definitivamente en los próximos años, al igual que el blockchain, que asume el reto de la interoperabilidad, la estandarización y la descentralización. En los próximos años veremos la aplicación de esta tecnología en la realidad de la gestión de los negocios. Las grandes empresas darán más visibilidad a sus proyectos en materia de blockchain. Por otra parte, el cloud, o lo que es lo mismo, los servicios en la nube, será el gran aliado de las pymes, que podrán con el uso de esta solución ganar en eficiencia operativa.

Es importante destacar que esta transformación digital impactará en la gestión de los recursos humanos de la empresa, y en la nueva forma de trabajar. La  introducción de nuevas tecnologías traerá consigo la

eliminación de ciertos puestos de trabajo. Según datos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), el 14% de los trabajos está en riesgo de desaparecer y el 32% sufrirá cambios importantes por la automatización de ciertos procesos productivos. Esto ocurrirá, sobre todo, en posiciones que implican tareas repetitivas, que no requieren creatividad y pueden mecanizarse para pasar a ser realizadas por un robot. Los puestos laborales de menor cualificación son los más susceptibles de ser sustituidos. De esta manera, se corre el riesgo de que quienes pierdan su empleo sean aquellas personas menos preparadas para aprovechar las nuevas oportunidades laborables que surgirán  de la transformación digital.

No obstante ello, se estima que, en el largo plazo, la transformación digital terminará por crear más puestos de trabajo de los que destruirá y estos  serían, además, de mayor calidad. Estos nuevos empleos  cubrirán áreas relacionadas con la tecnología, sobre todo, en el campo de Internet de las Cosas y el análisis de datos.

Por lo tanto, las empresas se enfrentarán al problema de encontrar talento cualificado para hacer frente a los retos de la digitalización. La oferta educativa para formar a estos profesionales es todavía muy limitada.

Finalmente, el Administrador de Empresas deberá ser muy consciente de que el papel de la tecnología será fundamental para enfrentarse a sus grandes desafíos, impulsar la eficiencia organizacional o abrir nuevos mercados.  La tecnología puede ser nuestra mayor aliada, por los beneficios que puede aportar a cada elemento de la cadena de valor: clientes, empleados, inversores, y a la sociedad en general.

Prof. Lic. Héctor Félix Stoppini  

Presidente de la Organización Latinoamericana de Administración (OLA).

Fuente: https://olainternacional.org/2019/04/09/el-administrador-de-empresas-y-la-gestion-estrategica-en-la-industria-4-0/

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